Este es una especie de secreto, algunas mujeres lo conocen, pero la mayoría lo desconoce totalmente. Les sucede a todos los hombres, sobre todo en las primeras citas, cuando no se tiene confianza y no se conoce mucho a la persona con la que se sale.

El efecto consiste básicamente en la acumulación de gases. El hombre genera una cantidad de gases mucho mayor a una mujer, y cuando se sale con alguien, llámese novia o saliente, uno retiene esos gases por una cuestión de respeto y consideración hacia la figura femenina. La no evacuación produce una acumulación de tal magnitud que hace que el estomago se haga sentir. Empieza con un ligero hinchazón que molesta al estar sentados, sigue con dolores en forma de puntadas bastante largas que hacen que caiga una gota de sudor por la patilla y termina con el botón del pantalón desprendido para poder soportar el dolor.

Y la cosa no termina ahí, todo sacrificio tiene su recompensa. El sacrificio de ser cortés con una “dama” al no evacuar esos gases tiene una recompensa y ella llega cuando la chica cierra la puerta del auto para irse a su casa o cuando cierra la de su casa y vos te vas, en ese momento se produce la tan esperada evacuación, esta puede ser de dos formas:

a) la válvula reguladora del sufrimiento, esta te regula la salida en dosis cortas pero potentes y aliviadoras, guardando un poco de dolor para que la satisfacción dure más tiempo;

b) el túnel internacional abierto para vehículos livianos con portación de cadenas obligatorias, la cual consiste en una salida cuya duración puede llegar a los 30 segundos y como es un túnel se toca bocina, o sea que el ruido marca el paso al otro lado, pero siempre esta el tímido que se quedo medio dormido y aparece tarde y sin hacer ruido. El alivio es instantáneo y proporciona un mejor regreso a casa. (Recomendado).

En conclusión, mujeres, si ven al chico medio incomodo o que se desabrocho el botón del pantalón, déjenlo salir un rato como para que descargue.


Gordo.

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